3 de noviembre de 2009

Al otro lado... veinte años después.

Bonn fue designada capital de la República Federal de Alemania en 1949, por Konrad Adenauer, el entonces canciller. Y así se mantuvo hasta la caída del Muro. Siguió siendo sede del Gobierno diez años más.

En estos días, cuando están a punto de cumplirse veinte años desde la caída del Muro, se habla de Berlín en todas partes y a todas horas. El 9 de noviembre de 1989 empezó una nueva Historia para la Alemania unida y también para la Europa que hoy conocemos. Alemania era una y su capital debía ser Berlín.

Sin embargo, muy poco se habla de la que fue la capital durante 50 años. Algunos la tachan de la capital burguesa de Alemania y, tal vez, no les falte razón. Pero, honestamente, creo que Bonn es mucho más que eso, con la historia a cuestas de lo que fue, de lo que pudo haber sido, de lo que ya nunca será y con la actualidad de sus calles.

La antigua sede de la Presidencia de la República mira impasible al Rhin en una metáfora del tiempo, de lo que pasa y lo que queda, con inviernos oscuros y veranos de rocío, como luces y sombras alberga la política. El antiguo barrio de las Embajadas posee una belleza distinta y acogedora, que invita a recorrer su historia y su grandeza, pero también su decadencia y su reinvención. Y su banda sonora no podía ser otra que la 9ª Sinfonía de Beethoven, a quien estas calles vieron nacer.

Bonn ya no es la ciudad que lideró la Alemania de la reconstrucción, ni la que albergaba funcionarios en cada esquina, ni la que creó un Estado de Bienestar con el que otros aún sueñan. Muchos se marcharon. Poco se habla de lo que pasó después.

Pero sigue siendo la ciudad de 300.000 habitantes, con las mismas tiendas de siempre, con rostros casi familiares y un aire de cuento de hadas que parece muy lejano al de la villa que lideró al país más poderoso de Europa. La misma ciudad señorial, cercana a la próspera Colonia, bastión del catolicismo y de la CDU, donde muchos se asfixiaban y algunos aún lo hacen.

Cuando "el poder" se marchó a Berlín, Bonn se quedó con la ONU, con un centro de congresos, con sus empresas de logística y telecomunicaciones. Pero, sobre todo, se quedó con su vida tranquila a orillas del Rhin, con su hacer y deshacer a la medida de los pies del hombre.

Fue la capital provisional a la espera de la reunificación, a la que muchos tacharon de "aldea federal" y de "ciudad provinciana". Y yo me pregunto si ciertas aldeas de paz no son mejores para el ejercicio de la política que las grandes urbes de acumulaciones, donde el pueblo se ve por televisión y no desde la ventana.


1 de noviembre de 2009

En un mundo abstracto

¿Qué pasa el día que pierdes todo lo que tenías? ¿Qué sucede el día que pierdes a todos a quien amabas? ¿Qué pasa el día que ya no quieres lo que antes deseabas? ¿Qué ocurre el día que tienes todo lo que quisiste y, sin embargo, no eres feliz?

Ayer se fue,
tomó sus cosas y se puso a navegar,
una camisa, un pantalón vaquero,
y una canción.
Dónde irá,
dónde irá.
Se despidió,
y decidió batirse en duelo con el mar,
y recorrer el mundo en su velero,
y navegar, nai na na, navegar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.
Su corazón,
buscó una forma diferente de vivir,
pero las olas le gritaron: vete,
con los demás, nai na na, con los demás.
Y se durmió,
y la noche le gritó: donde vas,
y en sus sueños dibujó gaviotas,
y pensó, hoy debo regresar.
Y regresó,
y una voz le preguntó: como estás,
y al mirarla descubrió,
unos ojos, nai na na, azules como el mar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.
Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.

Un velero llamado Libertad, José Luis Perales

Porque, a veces, hay que saber decir adiós...


12 de septiembre de 2009

Cartas

A veces es mejor caminar, que pararse y ponerse a pensar. Pero, en ocasiones, la vida te obliga a ser valiente, a echar la vista atrás, a cumplir con aquel gesto, aquella forma de abrazar o aquellas gracias que no diste.

Tal vez, la vida sea un camino, pero no todas las formas de recorrerlo son iguales, ni siquiera parecidas. Algunas veces no se puede volver atrás, otras no se quiere y algunas se perdió lo que más se quería.

En este sentido, hay gente que disfruta peleándose, haciendo un problema de todo y encontrando en la confrontación una fuente de energía y de desgaste ajeno. Otros ven luces donde todo son sombras y son felices mientras que no pierden su estrella, o empiezan a serlo de verdad cuando la encuentran. Algunos se pasan la vida huyendo, intentando que nada les afecte porque los problemas son de otros. Hasta que se dan cuenta de que no pueden huir de sí mismos.

También hay otros en los que coinciden la nostalgia y la tristeza y, por qué no, la esperanza.

Hay personas valientes. Personas que deciden escribir cartas antes que enterrar sus sentimientos, aunque no se atrevan a mirar a los ojos del otro. Quizás, para que no vean la inmensidad del mar, quizás, porque nunca soñamos con un "no". Hay quien encuentra escrito lo que no quiso ver, lo que no escuchó, lo que siempre supo.

Hay palabras escritas a fuego. Hay noches infinitas. Hay recuerdos imborrables. Hay cobardes. Hubo un adiós y también un para siempre.

Hay quien se pasa la vida abriendo el buzón. Hay cartas que nunca llegan. Hay cartas que nunca se escribieron.

1 de septiembre de 2009

El primer día de mi vida

No siempre se empieza a vivir el día que se nace. A veces, se necesitan cataclismos en la cotidianidad para empezar a respirar vientos de libertad, vientos de cielo azul.

Cadenas hay muchas a lo largo de la vida, casi tantas como caminos que se cruzan, manos que se estrechan y besos que se anhelan.

Las relaciones humanas producen grandes satisfacciones y también tremendas decepciones. Tal vez, porque la línea que separa la dicha de la tragedia se difumina en el recuerdo del último te quiero que no llegamos a decir, de la mano que se deslizaba en un adiós del alma y del corazón, del sueño ajeno que no supimos cumplir, de los segundos que separan la noche del día...

Pero no todas las cadenas son iguales, como no todos los días brilla el sol al compás del mismo bolero.

Hay gente que se quiere, gente que se odia, gente que se echa de menos, gente que se desea, gente que se busca, gente que se destruye, gente que se encuentra.

Algunos se cogen de la mano, otros no. Hay cartas que se pierden, otras llegan.

Pero hay cadenas que se rompen, como vidas que se quiebran, como playas de amantes, como días en que se nace.


A quienes lloraron por amor en noches sin fin. A quienes supieron decir adiós. A quienes empezaron a vivir.


31 de agosto de 2009

Coprolalia


(Del gr. κόπρος, excremento, y λαλεῖν, hablar).

1. f. Tendencia patológica a proferir obscenidades.



Diccionario de la Real Academia Española

18 de agosto de 2009

La mujer que nunca pisó un Mercadona

A los cincuenta años hay muchas cosas que ya dan igual y otras que importan más que nunca. Siempre se puede echar la vista atrás y hacer balance de lo que somos, de lo que fuimos y, tal vez, de lo que nunca seremos.

Me gustan los índices, subrayar las palabras importantes pero también las páginas en libertad. Aunque, a veces, me pierdo y reaparezco tiempo después mirando el cuadro de las dos Dj´s que se besan o las flores rojas que caen sin deber.

Y entre batallas, momentazos, laberintos, vino blanco, besos, libros, amigos y paisajes... pasa la vida con curiosidad...

O sin ella...

Renunció a pisar un Mercadona por muchas cosas. Se dio cuenta de que aprendió a vivir antes de que existiera, de que el mercado era parte de su vida, de que la vida había que vivirla en cada gesto y de que cada anhelo y cada suspiro no podían tener mejor marca que las propias manos y la historia de sus surcos...

Era la mujer más libre del pueblo pero no lo sabía.

17 de agosto de 2009

Tristes


Hay personas que son tristes porque sí. Claro está que hay otros que tienen un motivo para estarlo, pero ésos me interesan menos. No es lo mismo ser que estar.

Conocí una chica que cuando se deprimía o se aburría, leía el diccionario. Muy interesante.

La orilla del mar es un lugar de profundas reflexiones, para andar mirándose los pies, al igual que los montes que no son un reto. Sin embargo, para observar tristes no hay que irse muy lejos. No es lo mismo tener una preocupación que ser triste. A veces, no ven el final, pero no se turban por ello. No merece la pena. Ser triste no está bien visto, pero eso ya importa menos.

Quizás, las sonrisas de los tristes sean las más maravillosas porque ser triste también es bello.

14 de agosto de 2009

¿Cuánto llueve en 7 años?


No fue perder


Hubo un tiempo de calor
Un motivo, una razón
Un nosotros, una dirección
Hubo un tú y yo
Días llenos con tu voz
Noches de un extraño sol
Hubo un solo ser viviendo en dos
Hubo un tú y yo

Al amanecer el sueño queda atrás
Y golpea la realidad
Rota y vencida al final
Rabia contenida al llorar

Y perder no fue perder
Lo que encontré
Vuelve una y otra vez
Tu nombre sigue escrito en la piel
De esa mujer
Que fui contigo ayer

Y parece soledad
Si no miro más allá
Para ver que tú dejaste más
Que la lluvia al mar

Dias llenos con tu voz
Noches de un extraño sol
Un tatuaje de un solo calor
El que me marcó

Y al amanecer...

Y perder...


Miranda Warning





2 de julio de 2009

La noche que fuimos a ver las estrellas y el día que nadamos junto a los peces en libertad.


A starry starry night, paint your palette blue and grey
Look out on a summer’s day with eyes that know the darkness in my soul
Shadows on the hills, sketch the trees and the daffodils
Catch the breeze and the winter chills, in colors on the snowy linen land

Now I understand what you tried to say to me
How you suffered for you sanity
How you tried to set them free
They would not listen they did not know how, perhaps they’ll listen now

Starry starry night, flaming flowers that brightly blaze
Swirling clouds in violet haze reflect in Vincent’s eyes of china blue
Colors changing hue, morning fields of amber grain
Weathered faces lined in pain are soothed beneath the artist’s loving hand

Chorus:
For they could not love you, but still your love was true
And when no hope was left in sight, on that starry starry night
You took your life as lovers often do,
But I could have told you, Vincent,
This world was never meant for one as beautiful as you

Starry, starry night, portraits hung in empty halls
Frameless heads on nameless walls with eyes that watch the world and can’t forget.
Like the stranger that you’ve met, the ragged man in ragged clothes
The silver thorn of bloody rose, lie crushed and broken on the virgin snow

Now I think I know what you tried to say to me
How you suffered for you sanity How you tried to set them free
They would not listen they’re not listening still
Perhaps they never will.

Don McLean.

Hacía mucho que tiempo que soñaba con perderme en un mar de estrellas. Anhelaba nadar junto a los peces en libertad. A veces, los sueños se cumplen.


30 de mayo de 2009

Punto y seguido.


Ayer tuvimos la última clase de la carrera después de 5 años muy intensos, llenos de emociones, de experiencias nuevas, de contrariedades, de esperanzas y de desilusiones.

Elegir qué carrera estudiar no fue una decisión fácil por muchas razones, unas más racionales que otras. Pero al final, le hice más caso al corazón que a la razón y escogí la carrera que siempre había sido una de mis grandes ilusiones.

A día de hoy, no me arrepiento en absoluto. Sin embargo, estos años no han sido fáciles, ni en el campo académico, ni mucho menos en el personal.

A veces, hay gente que aparece en la vida para quedarse, otros que aparecen un día pero se sabe que desaparecerán pronto, y algunos que vuelven una y otra vez, aunque quizás sería mejor que se hubiesen quedado en el olvido.

Hay etapas que no acaban con un punto final, sino que vuelven a plantear las mismas incógnitas de años atrás, con otros intereses, con otros caracteres y con las mismas ansias de libertad. Supongo, que ciertas cosas sólo se ven con claridad desde la distancia, pero tal vez, eso sea la historia de la vida.


¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello
al paso de los tristes y errantes soñadores?
¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,
tiránico a las aguas e impasible a las flores?

Rubén Darío


23 de mayo de 2009

Extras

Banderitas por todos lados, jolgorio y pasodobles falleros.

Y yo me pregunto, ¿les habrán pagado por figurar, habrán pedido el día libre en el trabajo, se sentirán con el deber por la patria cumplido, su comunión con el partido se habrá reforzado?

No me importan los trajes, ni las facturas, ni los amigos, ni los colores, ni las bodas. Me importa mi familia, mis amigos, mi pueblo y lo que pasa en mi calle. Pero a veces, me duele el mundo.

Los personalismos en política son útiles para ganar votos y amigos, pero hacen flacos favores a las instituciones que están hechas para servir y para durar, por encima de los colores y de las personas.

Servir es una palabra fea, aunque muy ilustrativa. Prefiero administrar y gobernar, sobre todo, porque implican rendición de cuentas. Sin embargo, volvemos al mismo punto de las cuentas y de las palabras.

Ostentar un cargo puede ser un gran orgullo y una enorme satisfacción. Lo que ocurre es que cuando se llega al punto de ostentar, se olvidan muchas de las motivaciones de la cosa pública, del servicio a los demás, los derechos y las obligaciones y, sobre todo, que aunque sean muchos los que paguen poco, son el pueblo que motivó la existencia del cargo.

Desempeñar un cargo es mucho menos glamuroso, pero se vislumbra mejor la razón de ser de la institución, en la que por mucho que se empeñen, sólo están de paso.

Lo dicho, qué viva el pasodoble.

18 de mayo de 2009

Simplemente, Mario Benedetti.

Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.


A veces, la profundidad de la poesía... sólo se entiende cuando se vive, cuando se llora, cuando se anhela, cuando se ama. Gracias, Benedetti.

13 de mayo de 2009

Debates

Hay discusiones que no llevan a ninguna parte. Hay debates que tampoco. Hay situaciones evitables.

Pero hay a quien le interesa que la realidad no cambie. Es simplemente una cuestión de poder. La pobreza, la desesperación, la angustia, lo que veo desde mi ventana, el hombre que lleva semanas debajo de un puente ofreciendo una recompensa del 10% a cambio de un trabajo, el derecho a elegir, el derecho a equivocarse, las ganas de volar, el ansia de ser libre...

Qué más da, si siempre son los mismos, si al cruzar la calle no giran la vista, si los cristales están oscurecidos, si sus mentes son opacas, si los demás lo consentimos...

28 de abril de 2009

Canción del Pirata, José de Espronceda

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


Hay días que hay que ser pirata para ver más allá de nuestro mar...


16 de abril de 2009

Michirones




Es un guiso muy típico de Murcia, que se suele tomar como tapa.

Ingredientes para 6 personas
1 kilo de habas secas
2 trozos de hueso de jamón
2 chorizos pequeños
1 guindilla picante
1 hoja de laurel
1 cucharadita de pimentón dulce
Pimienta molida
Sal

Poner las habas en remojo, con agua abundante, durante 24 horas y durante este tiempo cambiarles el agua varias veces.
Poner al fuego dos ollas con abundante agua. En una de ellas echar las habas y dejarlas hervir durante unos diez minutos. Sacarlas, escurrirlas y cuando el agua de la otra olla esté hirviendo, echar las habas y agregar la sal, la pimienta, la guindilla, los chorizos, enteros, el hueso de jamón, el pimentón y la hoja de laurel. Bajar el fuego y dejar cocer a fuego lento, hasta que las habas estén bien tiernas. Servir bien caliente en una cazuela de barro, con algo de caldo y los chorizos cortados en rodajas.

1 de abril de 2009

La luz encendida


insomnio.

(Del lat. insomnĭum).

1. m. Vigilia, falta de sueño a la hora de dormir.

DRAE


Quizás, la falta de sueño a la hora de dormir sea cercanamente evidente. Hay luces que se encienden a destiempo. A veces, es un descanso apagarlas. Otras, una suerte de esplendor depresivo.



29 de marzo de 2009

Animales



Llevaba mucho tiempo con un objetivo preciso, racional y definido en la cabeza, que respondía a un sentimiento primitivo, salvaje, brutal y descorazonador.

Lo había intentado ya con la sutileza propia de quien construye un personaje hasta el punto de creérselo. Lo había anunciado a los cuatro vientos, lo habían oído todos, lo sabían aún más. Pero nadie hizo nada, ni siquiera ella.

Forjó una vida perfecta, para todos, menos para él. La conoció por casualidad, usó el mar de sus ojos para enamorarla, sin que ella se percatara del océano ni de algo más importante.

Pasearon, compartieron, vivieron, recordaron, anhelaron. No compartían el mismo camino. Él lo sabía, ella también. Los dos podían decidir, sólo él lo hizo.

La buscó y la encontró.


Ella no se percató de que él tenía miedo, sólo entonces consiguió ser valiente.


http://www.observatorioviolencia.org/
016


24 de marzo de 2009

Las páginas que no escribiré

Hay una idea que ronda mi cabeza desde hace algunas semanas aunque, tal vez, lleve escondida en algún lugar de esta existencia mía bastante más.

Generalmente, solemos hablar de sueños por cumplir, de metas por alcanzar y un sinfín de hipóteticas situaciones que son más un anhelo que un camino definido de objetivos claros y sensaciones precisas. Uno puede levantarse un día y pensar qué espera de esas 24 horas, o puede ir en el autobús una tarde y aclarar su futuro para los próximos años.

Pero, ¿qué ocurre cuando lo imaginable es justo lo contrario?

No hablo de miedo. No hablo de tristeza. Sólo tengo curiosidad, como siempre. La vida puede ser corta o larga y la clave no siempre es la duración, a veces, prima la intensidad. Pero, ¿sería capaz de escribir hoy en un papel las cosas que nunca haré en esta vida?

De momento se me ocurren unas cuantas, unas más disparatadas que otras y, quizás, las más inesperadas sean las más cotidianas.

Por cierto, me siento libre.

4 de marzo de 2009

Carpetovetónico

1. adj. Perteneciente o relativo a los carpetanos y vetones.

2. adj. Dicho de una persona, de una costumbre, de una idea, etc.: Que se tienen por españolas a ultranza, y sirven de bandera frente a todo influjo foráneo. U. m. en sent. despect.



Diccionario Real Academia Española

2 de marzo de 2009

El coche oficial

Detrás del cristal tintado hay mucha vida. Se ven muy a menudo en la capital, siempre en barrios de caros restaurantes, tiendas de cosas inútiles y fachadas con más historia que sus huéspedes.

Un coche puede ser un capricho o una necesidad para poder comer. Pero un coche oficial es mucho más que eso, por supuesto. Siempre son oscuros, como oscura es la política y poco claros los negocios. Suelen llevar dentro hombres, pero rara vez a grandes hombres de los que pasean por los parques, hacen la compra en el supermercado y escuchan grandes historias para luego reflejarlas en algún lugar de la memoria o del olvido. Algún periódico, algún portátil, alguna tarjeta de visita... los cuadernos ya no son de esta época.

Se paran en los semáforos y aunque son observados, rara vez levantan la vista. Me pregunto si compartirán confidencias, risas o angustias, aunque sólo les haya unido el trabajo de llegar.

Los trajes de chaqueta y los zapatos diferentes son otro de los elementos ornamentales que se esconden tras la masa oscura y obtusa. Al igual que los animales encubren sus temores bajo su piel feroz, usan su apariencia para alejarse de un pueblo al que tal vez teman si despierta. Por eso será que esquivan sus miradas...

Siempre he tenido curiosidad por ver qué ocurre el día, que al bajar a la calle, ya no espera nadie.