30 de mayo de 2009

Punto y seguido.


Ayer tuvimos la última clase de la carrera después de 5 años muy intensos, llenos de emociones, de experiencias nuevas, de contrariedades, de esperanzas y de desilusiones.

Elegir qué carrera estudiar no fue una decisión fácil por muchas razones, unas más racionales que otras. Pero al final, le hice más caso al corazón que a la razón y escogí la carrera que siempre había sido una de mis grandes ilusiones.

A día de hoy, no me arrepiento en absoluto. Sin embargo, estos años no han sido fáciles, ni en el campo académico, ni mucho menos en el personal.

A veces, hay gente que aparece en la vida para quedarse, otros que aparecen un día pero se sabe que desaparecerán pronto, y algunos que vuelven una y otra vez, aunque quizás sería mejor que se hubiesen quedado en el olvido.

Hay etapas que no acaban con un punto final, sino que vuelven a plantear las mismas incógnitas de años atrás, con otros intereses, con otros caracteres y con las mismas ansias de libertad. Supongo, que ciertas cosas sólo se ven con claridad desde la distancia, pero tal vez, eso sea la historia de la vida.


¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello
al paso de los tristes y errantes soñadores?
¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,
tiránico a las aguas e impasible a las flores?

Rubén Darío


7 comentarios:

Beatriz del Hoyo dijo...

La vida nunca es sencilla, pero los momentos duros son más fáciles con amigos al lado. Yo lo aprendí a partir del 10 de enero de hace ya cinco años.
Por los buenos momentos, y por los no tan buenos también.
Perdón por mis errores, gracias por todo.

Anónimo dijo...

La vida es tan sencilla como tú la quieras hacer. Aprender es parte de la vida, pero tú eres realmente quien realmente debes escoger el camino.

O bien esperar que los demás te impongan sus sueños y funciones como una marioneta.

Y recuerdo que una vez escuché a alguien decir:

"Los sueños son como las estrellas, aunque nunca los alcancemos, merece la pena perseguirlos"

Hakuna Matata

Anónimo dijo...

Yo llegue para quedarme. Permaneceré aquí, en Madrid, tras mi periplo navarro. Queda mucho por hacer, y estoy seguro que pese a la distancia nuestros caminos volverán a juntarse, sólo si alguna vez son capaces de separarse.

Un besico.

Anónimo dijo...

Nuestra querida rubia "bloger" vuelve a publicar algo que nos hace dar un respingo, y sobretodo pensar.

Mirar desde la distancia puede servir para evaluar si nos equivocamos o no, pero las decisiones se toman con la información disponible en su momento. Análisis posteriores sólo sirven para darnos cuenta de cuanto hemos aprendido y/o cambiado.

Por cierto, la contradicción es una cualidad humana que me llama especialmente la atención.

Ojalá todas tus decisiones sean Hakuna Matata. Espero que lo consigas.

malg1 dijo...

En un experimento clásico, Sultán, el chimpancé de Wolfgang Koehler, descubrió, tras numerosos esfuerzos inútiles por alcanzar un platano colocado fuera de su jaula con un palo demasiado corto, que podía llegar a la fruta acoplando dos palos huecos. Su nuevo descubrimiento le causó un placer tan intenso que se dedicó a repetir el truco, olvidándose de comer el plátano.

Si esto sucede a un mono ....



Bss,

malg dijo...

"Si tuviera la verdad en mi mano ..., la dejaría escapar por el puro placer de buscarla." Emerson.

Bss.

Anónimo dijo...

"Si tvuriea la vedrad en mi mano ..., la derjaía espacar por el puro pcaler de bucsalra." Emerson.

"Si tubiera la verdad en mi mano..., estaría leyendo un periódico." Anónimo