Detrás del cristal tintado hay mucha vida. Se ven muy a menudo en la capital, siempre en barrios de caros restaurantes, tiendas de cosas inútiles y fachadas con más historia que sus huéspedes.
Un coche puede ser un capricho o una necesidad para poder comer. Pero un coche oficial es mucho más que eso, por supuesto. Siempre son oscuros, como oscura es la política y poco claros los negocios. Suelen llevar dentro hombres, pero rara vez a grandes hombres de los que pasean por los parques, hacen la compra en el supermercado y escuchan grandes historias para luego reflejarlas en algún lugar de la memoria o del olvido. Algún periódico, algún portátil, alguna tarjeta de visita... los cuadernos ya no son de esta época.
Se paran en los semáforos y aunque son observados, rara vez levantan la vista. Me pregunto si compartirán confidencias, risas o angustias, aunque sólo les haya unido el trabajo de llegar.
Los trajes de chaqueta y los zapatos diferentes son otro de los elementos ornamentales que se esconden tras la masa oscura y obtusa. Al igual que los animales encubren sus temores bajo su piel feroz, usan su apariencia para alejarse de un pueblo al que tal vez teman si despierta. Por eso será que esquivan sus miradas...
Siempre he tenido curiosidad por ver qué ocurre el día, que al bajar a la calle, ya no espera nadie.
Un coche puede ser un capricho o una necesidad para poder comer. Pero un coche oficial es mucho más que eso, por supuesto. Siempre son oscuros, como oscura es la política y poco claros los negocios. Suelen llevar dentro hombres, pero rara vez a grandes hombres de los que pasean por los parques, hacen la compra en el supermercado y escuchan grandes historias para luego reflejarlas en algún lugar de la memoria o del olvido. Algún periódico, algún portátil, alguna tarjeta de visita... los cuadernos ya no son de esta época.
Se paran en los semáforos y aunque son observados, rara vez levantan la vista. Me pregunto si compartirán confidencias, risas o angustias, aunque sólo les haya unido el trabajo de llegar.
Los trajes de chaqueta y los zapatos diferentes son otro de los elementos ornamentales que se esconden tras la masa oscura y obtusa. Al igual que los animales encubren sus temores bajo su piel feroz, usan su apariencia para alejarse de un pueblo al que tal vez teman si despierta. Por eso será que esquivan sus miradas...
Siempre he tenido curiosidad por ver qué ocurre el día, que al bajar a la calle, ya no espera nadie.
2 comentarios:
Multitud de coches oficiales en un espacio tan corto... como el que separa la Puerta de los Leones, y el Palace, jeje...
Bonita tarde, bendecida por el Cristo de Medinaceli.
Un besazo,
Bea
Madre mía entre coches, cristos, leones y semaforos me he hecho un lio. La vida de la responsabilidad, quien sabe si algún día serás tú la que baje de ese coche. Estoy convencido que ese día no cambiará nada ya que pese a las dificultades y responsabilidades siempre nos quedará tiempo para hacer la compra, o para llamarnos, para hablar. La vida en coche oficial se construye pero es efímera. No debemos olvidarlo. Un beso.
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