La Facultad de Políticas de la Universidad Complutense es un lugar muy interesante, digno de un seguimiento sociológico y de una buena película europea.
A mucha gente, cuando entra por primera vez, le sorprende la cultura reivindicativa y la suciedad, dos características tan distintas, como presentes en cada rincón. El edificio es bastante original, organizado en martillos y coloreado en gris y naranja; lo cual es bien distinto a la belleza.
Es un lugar con mucha historia, por los que han pasado por allí, por lo que ha ocurrido dentro, por los que alguna vez han ido y por los que pasan parte de su vida entre sus muros.
Pero hay un problema, cuando hablo de muros, no sólo me refiero a paredes de hormigón, sino a la ceguera de quién no ve más allá de sus ideas, a la sordera de quién no es capaz de escuchar las razones del otro, a la hipocresía de quién no practica su palabra y a la tozudez de quién no aprende del camino...
Se ha escrito mucho sobre lo que significa libertad y sobre lo que implica ser libre; el debate sigue abierto y creo que por mucho tiempo. Pero, ¿realmente es libre aquél que con sus actos impide que los demás disfruten de sus ideas, de sus razones, de sus palabras o de su rato en el camino?
Ojalá se caigan todos los muros... pero empezando por los que levantamos cada día.
A mucha gente, cuando entra por primera vez, le sorprende la cultura reivindicativa y la suciedad, dos características tan distintas, como presentes en cada rincón. El edificio es bastante original, organizado en martillos y coloreado en gris y naranja; lo cual es bien distinto a la belleza.
Es un lugar con mucha historia, por los que han pasado por allí, por lo que ha ocurrido dentro, por los que alguna vez han ido y por los que pasan parte de su vida entre sus muros.
Pero hay un problema, cuando hablo de muros, no sólo me refiero a paredes de hormigón, sino a la ceguera de quién no ve más allá de sus ideas, a la sordera de quién no es capaz de escuchar las razones del otro, a la hipocresía de quién no practica su palabra y a la tozudez de quién no aprende del camino...
Se ha escrito mucho sobre lo que significa libertad y sobre lo que implica ser libre; el debate sigue abierto y creo que por mucho tiempo. Pero, ¿realmente es libre aquél que con sus actos impide que los demás disfruten de sus ideas, de sus razones, de sus palabras o de su rato en el camino?
Ojalá se caigan todos los muros... pero empezando por los que levantamos cada día.
2 comentarios:
ponnos un ejemplo
Cuánta razón, Claudia.
Y creo que el ejemplo está claro; lo que pasó esta semana en nuestra facultad con Josep Piqué, lo que pasa siempre que acude alguien del PP o alguien con quien simplemente no se está de acuerdo.
Realmente deleznable; aún recuerdo a Cotarelo en otra ocasión parecida: "hablar y dejar hablar es patrimonio de la humanidad". A ver si en nuestra facultad se aplican el cuento.
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