El espacio mediterráneo se ensancha o se estrecha en función del problema que tratemos. De este modo, las cuestiones que afectan a esta región condicionan incluso la política de países, tan alejados pero con tantos intereses, como Estados Unidos. Así pues, el espacio mediterráneo tras la guerra de Irak es un espacio ampliado: la zona oriental mira más allá porque sus problemas ahora vienen de Irán e Irak.
Por un lado, Irán no es un país mediterráneo pero sí es importante porque se encuentra en la periferia geopolítica. Además, su extensión es superior a la ocupada por EE.UU. en Europa tras la IIGM y tiene frontera con 7 países. Igualmente, exporta hidrocarburos (consume todo lo que produce y lo que exporta lo trae de Turkmekistán) y tiene flujos de gas y de petróleo con el Mediterráneo. Por lo tanto, es un actor clave en un tema de vital importancia en el mundo actual: los recursos energéticos.
En lo que respecta a la composición del país podemos afirmar lo siguiente: los persas representan un 51% de la población (son de origen indoeuropeo, no árabe), los chiíes son el 89% y los suníes el 9%. De aquí se deduce la influencia desestabilizadora de Irán, utilizando los grupos chiíes, que han venido de estar relegados por los suníes. Asimismo, la ruptura del equilibrio en Irak ha hecho fundamental el peso de Irán tanto en Irak como en el Líbano. Puede desestabilizar Oriente Medio porque tiene mucho margen de maniobra ante la ruptura de las estructuras de poder tradicionales, beneficiándose del caos de EE.UU. en la región.
Por otra parte, merece especial atención el sistema político iraní. Es un sistema político presidencial con un árbitro final de las decisiones, que se toman por consensos muy complejos tratando de integrar a los grupos. El sistema legislativo es consultivo, los partidos políticos aparecen y desaparecen (son más bien facciones) y el sistema judicial está dominado por el sector clerical duro. En cuanto a la política exterior, se observan varias tendencias: acercamiento a Rusia y China, enemistad y pragmatismo con Israel (aunque no hay que fiarse en exceso de esa enemistad porque ya se sabe que le suministró armas contra Irak), pretende reducir la influencia de EE.UU. en la zona y establecer contactos con Estados en vías de desarrollo. Asimismo, está rodeado de vecinos y Estados nucleares rivales que representan una amenaza y que son la excusa para desarrollar sus potencialidades nucleares y militares.
La actuación de EE.UU. instalándose en Irak y Afganistán le ha quitado a Irán varios enemigos: Sadam Hussein y los talibanes. Con lo cual, se abre una puerta tras la guerra de Irak para que Irán incremente su influencia en Oriente Medio. Por ello, a Irán le interesa un caos controlado en la región para mejorar su situación de poder. La cuestión nuclear y el auge del chiismo le han dado a Irán un papel impensable hace una década.
Por otro lado, Irak está rodeado por Turquía, Irán, Siria, Jordania, Arabia Saudí y Kuwait y cualquier movimiento que se produzca, zarandea a su alrededor. La cuestión de Irak es aún más compleja hoy por el asunto kurdo. Así pues, la inestabilidad en Irak ha afectado a Turquía, que mira en esta dirección, a Siria (acoge a kurdos y chiíes) y a Jordania (alberga refugiados iraquíes y palestinos).
La división del país tras la primera guerra del Golfo de 1991 fue la siguiente: el norte (parte del Kurdistán, con creciente autonomía respecto del centro, es la zona kurda), el centro (Bagdad, de mayoría suní) y el sur (mayoría chií). Esta división ha condicionado la política en la zona hasta la actualidad.
En la misma línea, hay una serie de problemas actuales motivados por los errores en la campaña militar de EE.UU. y sus aliados que hacen la situación insoluble:
- Eliminaron al ejército iraquí (donde estaban juntos suníes y chiíes). La consecuencia es que el desempleo y las necesidades llevan a buscar otros "modos de vida".
- Ley de "desbaastificación": los cuadros del partido que administraban el país fueron sustituidos no siempre por personas con la adecuada preparación. A día de hoy, EE.UU. ha repensado su estrategia, considerando que sería conveniente para la reconstrucción contar con antiguos miembros de este partido único para volver a administrar el país.
- Cuando se inició la guerra, no se tuvo en cuenta la reconstrucción, dando lugar a un caos casi total en ciertas partes del país.
- Se ha puesto en marcha una reorganización liberal, favorable a intereses que no son precisamente los del pueblo iraquí.
- No se prestó atención a la insurgencia hasta diciembre de 2003 - enero de 2004. EE.UU. ha aprobado un proceso que ha dado la mayoría a los chíies. Por lo que, en esta negociación, los suníes se quedan en minoría y sin posibilidad de acceso a los recursos, lo que favorece nuevamente la insurgencia.
- Se ha abierto la discusión sobre una Constitución, abriendo nuevas divisiones entre comunidades.
- Los suníes tienen una representación política muy escasa (2 de 55).
- Falta liderazgo político en el Gobierno Iraquí.
- Falta preparación de las fuerzas del orden después de haber acabado con la organización del anterior ejército.
- Es prácticamente imposible el mantenimiento del orden público.
- Aparición de milicias.
- El proceso de limpieza étnica es casi imposible de parar.
Quizás, el problema principal de todo esto sea que EE.UU., en su "guerra imaginaria", pensó que el chiismo les recibiría con los brazos abiertos y que esta guerra les ayudaría a consolidar la hegemonía, ampliando los campos del capitalismo y del liberalismo.
Por un lado, Irán no es un país mediterráneo pero sí es importante porque se encuentra en la periferia geopolítica. Además, su extensión es superior a la ocupada por EE.UU. en Europa tras la IIGM y tiene frontera con 7 países. Igualmente, exporta hidrocarburos (consume todo lo que produce y lo que exporta lo trae de Turkmekistán) y tiene flujos de gas y de petróleo con el Mediterráneo. Por lo tanto, es un actor clave en un tema de vital importancia en el mundo actual: los recursos energéticos.
En lo que respecta a la composición del país podemos afirmar lo siguiente: los persas representan un 51% de la población (son de origen indoeuropeo, no árabe), los chiíes son el 89% y los suníes el 9%. De aquí se deduce la influencia desestabilizadora de Irán, utilizando los grupos chiíes, que han venido de estar relegados por los suníes. Asimismo, la ruptura del equilibrio en Irak ha hecho fundamental el peso de Irán tanto en Irak como en el Líbano. Puede desestabilizar Oriente Medio porque tiene mucho margen de maniobra ante la ruptura de las estructuras de poder tradicionales, beneficiándose del caos de EE.UU. en la región.
Por otra parte, merece especial atención el sistema político iraní. Es un sistema político presidencial con un árbitro final de las decisiones, que se toman por consensos muy complejos tratando de integrar a los grupos. El sistema legislativo es consultivo, los partidos políticos aparecen y desaparecen (son más bien facciones) y el sistema judicial está dominado por el sector clerical duro. En cuanto a la política exterior, se observan varias tendencias: acercamiento a Rusia y China, enemistad y pragmatismo con Israel (aunque no hay que fiarse en exceso de esa enemistad porque ya se sabe que le suministró armas contra Irak), pretende reducir la influencia de EE.UU. en la zona y establecer contactos con Estados en vías de desarrollo. Asimismo, está rodeado de vecinos y Estados nucleares rivales que representan una amenaza y que son la excusa para desarrollar sus potencialidades nucleares y militares.
La actuación de EE.UU. instalándose en Irak y Afganistán le ha quitado a Irán varios enemigos: Sadam Hussein y los talibanes. Con lo cual, se abre una puerta tras la guerra de Irak para que Irán incremente su influencia en Oriente Medio. Por ello, a Irán le interesa un caos controlado en la región para mejorar su situación de poder. La cuestión nuclear y el auge del chiismo le han dado a Irán un papel impensable hace una década.
Por otro lado, Irak está rodeado por Turquía, Irán, Siria, Jordania, Arabia Saudí y Kuwait y cualquier movimiento que se produzca, zarandea a su alrededor. La cuestión de Irak es aún más compleja hoy por el asunto kurdo. Así pues, la inestabilidad en Irak ha afectado a Turquía, que mira en esta dirección, a Siria (acoge a kurdos y chiíes) y a Jordania (alberga refugiados iraquíes y palestinos).
La división del país tras la primera guerra del Golfo de 1991 fue la siguiente: el norte (parte del Kurdistán, con creciente autonomía respecto del centro, es la zona kurda), el centro (Bagdad, de mayoría suní) y el sur (mayoría chií). Esta división ha condicionado la política en la zona hasta la actualidad.
En la misma línea, hay una serie de problemas actuales motivados por los errores en la campaña militar de EE.UU. y sus aliados que hacen la situación insoluble:
- Eliminaron al ejército iraquí (donde estaban juntos suníes y chiíes). La consecuencia es que el desempleo y las necesidades llevan a buscar otros "modos de vida".
- Ley de "desbaastificación": los cuadros del partido que administraban el país fueron sustituidos no siempre por personas con la adecuada preparación. A día de hoy, EE.UU. ha repensado su estrategia, considerando que sería conveniente para la reconstrucción contar con antiguos miembros de este partido único para volver a administrar el país.
- Cuando se inició la guerra, no se tuvo en cuenta la reconstrucción, dando lugar a un caos casi total en ciertas partes del país.
- Se ha puesto en marcha una reorganización liberal, favorable a intereses que no son precisamente los del pueblo iraquí.
- No se prestó atención a la insurgencia hasta diciembre de 2003 - enero de 2004. EE.UU. ha aprobado un proceso que ha dado la mayoría a los chíies. Por lo que, en esta negociación, los suníes se quedan en minoría y sin posibilidad de acceso a los recursos, lo que favorece nuevamente la insurgencia.
- Se ha abierto la discusión sobre una Constitución, abriendo nuevas divisiones entre comunidades.
- Los suníes tienen una representación política muy escasa (2 de 55).
- Falta liderazgo político en el Gobierno Iraquí.
- Falta preparación de las fuerzas del orden después de haber acabado con la organización del anterior ejército.
- Es prácticamente imposible el mantenimiento del orden público.
- Aparición de milicias.
- El proceso de limpieza étnica es casi imposible de parar.
Quizás, el problema principal de todo esto sea que EE.UU., en su "guerra imaginaria", pensó que el chiismo les recibiría con los brazos abiertos y que esta guerra les ayudaría a consolidar la hegemonía, ampliando los campos del capitalismo y del liberalismo.
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