11 de diciembre de 2007

Homenaje al 1647


El título de esta entrada puede parecer curioso pero tiene su explicación. Empezaremos por el principio. Así pues, este puente ha sido para mí el mejor del año, por todo lo que he disfrutado y porque he conseguido emocionarme como hacía tiempo que no me sucedía.

Todo empezó el jueves por la tarde, con una animada partida de parchís a 5 bandas, por cierto inacabada, en nuestro lugar habitual de encuentro para tomar café y para cotillear, "El Callejón". Muy animadas, el equipo 1647 se componía de: Eva, su prima Tania (procedente de Torrevieja), Mari Cruz y María José (alias "La Haus", para entendernos). Más preocupadas en cotillear y en buscar novio o, al menos escribir un sms para concertarle una cita a un miembro del equipo, nos dejamos el parchís a medio. Quedamos media hora después para lo que surgiera en ese momento. (¡Qué inocente sonaba entonces!)

Estando ya todas en la puerta de mi casa, cometimos la temeridad (afortunada como se verá más tarde, pero al fin y al cabo una temeridad) de subirnos con la conductora Eva. No bebe, pero es que menos mal... creo que tanto licor de mora puede ser peor que un whisky a tiempo.

Bueno, nos llevó a Los Alcazáres, al Varazú (que tenía poca marcha y menos luz, sobre todo en el aseo). Acto seguido, fuimos a cenar y a más de una se le atragantó el queso roquefort. Cuando terminamos empezó (o quizás continuó) la ruta del 1647 (que por si aún no habéis caído es la matrícula del coche de Eva). En mi vida había contado tantos trompos seguidos, y como perdí la cuenta me dediqué a cantar, bien ataviada con un sombrero (creo que marca "ofertas del Carrefour") y secundada por las palmeras, Mari Cruz y María José, y la fotógrafa, Tania, que afortunadamente todavía no ha encontrado el flash. El 1647 nos llevó de ruta por Los Alcázares, por La Ribera, por San Javier (incluida una entrada triunfal en el Dos Mares, en las que hubo piropos para los que nunca los habían recibido y que gracias al 1647 tienen la moral más alta). Estando ya en San Javier, visitamos varios sitios pero la marcha que tenían no logró superar la alegría que había dentro del coche de Eva y eso que el CD que llevaba parecían "Los Grandes Éxitos de Parrita", comprados en la Venta de la Virgen. Música a parte, nos llevó a Lo Pagán, donde había poca juventud y menos alegría hasta que llegó el equipo 1647 con su marcha, sus palmas, sus sombreros, sus gritos y una mano en el cristal. Cuando alegramos al personal, continuamos la marcha y vino a la memoria colectiva un acontecimiento que ha marcado mi vida como conductora: cuando me metí por el carril bici del molino, que a pesar de que en el coche aquel día sólo íbamos mi primo Víctor y yo, al día siguiente o mejor dicho unos horas después, ya lo sabía todo el Pilar y parte de los pueblos de alrededor. Pero no creais que tengo depresión por aquel acontecimiento, gracias a los trompos de Eva ya sé que todavía hay alguien que conduce peor. Definitivamente, el 1647 es bueno para la salud porque levanta el ánimo, da alegría y quita las penas mejor que el vino. La noche culminó con una entrada, otra vez triunfal pero más comedida por aquello de que "en el pueblo todo se sabe", en el Pilar y un paseo por la calle del Callejón, donde los "zagales" de la peña todavía se están preguntando si éramos nosotras.

El puente no acaba aquí, pero el homenaje al Arosa y, sobre todo, a mis amigas vendrá otro día. Hay veces que uno tiene muchas expectativas de pasarlo bien, de ir a grandes discotecas, de conocer gente nueva. Sin embargo, algunos de los mejores momentos de mi vida, más felices y más alegres, los he pasado con las que son mis amigas desde hace un montón de años, que nos conocemos desde que éramos pequeñas, que hemos estado juntas en el colegio, en el instituto, ellas también en la universidad (y yo espiritualmente con ellas aunque no me haya subido en el carro de Mercadona, de momento), que hemos bailado en la peña hasta el amanecer esperando los churros con chocolate... Son muchas historias las que tenemos en común, pero como lo mejor está aún por venir, seguiremos contando todo lo que suceda (que se pueda contar) y pensando que el mérito no es sólo del 1647, sino de quien sabe que a pesar del tiempo y de la distancia, la amistad es un tesoro a proteger. Gracias por todo, aunque mi corazón sea un lugar a veces demasiado reservado, sois una parte muy importante de él.

3 comentarios:

Beatriz del Hoyo dijo...

Vaya con el 1647!! JAJAJJA. Me alegro un montón de que te lo hayas pasado tan bien, y de que tengas tan buenas amigas, de verdad; me encanta verte así. Un besazo! Bea

Alejandra. dijo...

nena!pero como sois asi!!jajaja 1647, no os menosprecies...queda claro y patente que los piropos a la entrada de ese centro comercial tan glomouroso, con el que contamos en nuestro lugar de veraneo, no fueron dichos por la belleza del buga 1647 sino por las feminas que en el se encontraban!...jajaja!.bss

alejandro dijo...

La noche del 1647 nunca la olvidaremos!! que nos habran paso en el pueblo y alrededores que la ama ya esta aki... y la gasolina ha bajado :P .
Muchas gracias por mi bienvenida a Balsicas equipo, eso tp lo olvidaré!!
Ahora a disfrutar de las fiestas!!
EVA