29 de octubre de 2007

Una parte de mí

A lo largo de la vida tenemos muchos sueños, unos se cumplen y otros no. Hace ya bastante tiempo, mi política favorita (por su coherencia, su responsabilidad y su entrega) dijo que "la única batalla que se pierde es la que no se da". Reflexionaba sobre los momentos difíciles y el esfuerzo que hay que hacer para superarlos con éxito.

Desde siempre me había llamado la atención la carrera de Ciencias Políticas pero cuando llegó el momento de elegir tuve muchas dudas. Cuando se decide, también se renuncia y eso es difícil de aceptar. No siempre hay que hacer lo que esperan de uno, sino lo que uno espera de sí.

Por un lado, mi vida, mi familia, mis amigos, que era y es lo más importante. Por otro lado, una oportunidad de futuro para aprender, pero en Madrid. Finalmente, decidí hacer lo que ya se sabe y aquí estoy. Sin embargo, no siempre me ha resultado sencillo compaginarlo todo.

La vida universitaria no se parece a lo que había imaginado en nada, pero aún así estoy contenta. Hay asignaturas muy diferentes, pero de todas se aprende algo, bueno, malo o regular. Aunque creo que lo más importante no es lo que acabaré sabiendo del sistema político, de las relaciones económicas o de la Unión Europea. Quizás, lo más útil que aprenda es que vaya donde vaya siempre podré descubrir algo nuevo que me ayudará a solventar nuevos problemas. He conocido gente con la que perderé el contacto al acabar la carrera y he conocido a otros que espero que sean mis amigos para siempre. He vivido en una residencia en la que están algunos de los momentos más tristes de esta etapa, pero también tengo conclusiones sobre ello. Por último, puedo afirmar que he disfrutado de la independencia de mis pasos y de la libertad que implica perseguir un sueño.

Echaré de menos no haber vivido con mis amigas del colegio en un piso de estudiantes en Alicante o no haber visto un lustro de "bandos de la huerta" pero nunca me arrepentiré de no haber sido valiente. Espero poder seguir siéndolo porque me quedan muchas cosas por hacer, muchos lugares por visitar y muchos sueños que cumplir. Tal vez, cuando algún día eche la vista atrás, recuerde estas palabras con amargura pero entonces será mejor que piense que las cosas que merecen la pena son las difíciles, las que se hacen por convencimiento.

Algún día hablaré en este blog de la persona más valiente y más libre que he conocido.

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