En el mundo occidental vivimos muy preocupados por la crisis inmobiliaria, la inflación, el precio de llenar el depósito, etc. Sin embargo, en ocasiones, nuestras lamentaciones nos impiden ver un proceso tan global como complejo, así como sus interrelaciones y sus otras consecuencias.
Posiblemente, la gran batalla de este siglo no sea la de la información, sino la del conocimiento, que es algo muy distinto. Esto debería obligarnos a agudizar nuestra capacidad de observación para entender qué nos está pasando. Los futuribles, los dejamos por el momento.
El petróleo y las fuentes principales de recursos naturales que mueven al mundo industrial occidental, a los países emergentes y a las potencias ya consagradas es la clave para entender esta red que conecta y, a la vez, aleja a los distintos lugares del mundo. Es innegable que la crisis inmobiliaria en los países avanzados está directamente relacionada con la lucha por el petróleo. Quien lo tiene, decide el precio o la producción, que viene a ser lo mismo. Pero los otros no se conforman y ahí empiezan las guerras.
De este modo, nunca las guerras internacionales han perseguido la libertad, sólo el poder y la hegemonía. Por ello, el petróleo y otros recursos como el gas no son sólo fuente de riqueza, sino sobre todo de poder. Las consecuencias que afectan a Occidente son la inflación y el aún más grave desempleo, origen real de las protestas sociales, las únicas que han conseguido dar pasos adelante en nuestra Historia europea. Francia ya se mueve, ¿cuándo lo haremos los demás?
Esta lucha de poder e influencias tiene una cara aún más triste, producto de la explotación y la miseria, por sus líderes y por los líderes de ese otro mundo septentrional, pero también por las bocas cerradas de los que lo ven y son cómplices con un silencio interesado, ajeno, perturbador y despiadado. Las migraciones son la otra cara del poder, la consecuencia de la riqueza inmensa de otros. Quizás, sólo cuando los recortes ahoguen al mundo rico se pensará en qué se pudo hacer.
En la misma línea, no podemos obviar que la explotación tiene también su fundamento en la política y esto nos lleva a pensar en Oriente. ¿Nos servirá China mucho tiempo como ejemplo de dictadura y desarrollo económico? ¿O será precisamente la crisis en China por la subida de los salarios la que hundirá definitivamente al Imperio?
La erudición en la Ciencia Política está en los libros, pero para entender los procesos y comprender por qué ocurren las cosas sólo hay que mirar a nuestro alrededor con perspicacia y atención. ¿Por qué siempre llegamos tarde?
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